| La primera terminó siendo una de las más cotizadas del año pasado, con un buzz y una publicidad de boca en boca que sin duda sobrepasaron las expectativas de su autor: las botellas volaron de tiendas y restaurantes con sorprendente velocidad. | | Esta segunda tanda lo confirma como uno de los grandes vinos mexicanos, y a Durand como una promesa que ya se cumplió. Se trata de un assemblage de Nebbiolo, Merlot y Petite Sirah que se inclina por las notas elegantes, refinadas: en nariz apuntes de frambuesas y moras maduras, ate de membrillo, balsámicos y roble fino. En boca es redondo, lleno, complejo, con un delicado equilibrio entre acidez, alcohol y fruta, y un largo final de chocolate amargo.
Durand aprovechó la cata en L’Olivier para presentar el “segundo vino” de su bodega, Viñedos y Terruños, el agradable y muy frutal 15 Líneas, además de dos vinos por encargo: Nera para Viña Terra, con notas de fruta negra, orozuz y roble fino, y Otelo, para el chef Jaír Téllez –del restaurante Laja en el valle de Guadalupe–, que, con fruta roja y notas de cuero, parece inclinado hacia el Viejo Mundo. |
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