Ícaro: la nueva cosecha
Hacia el final de noviembre José Luis Durand, enólogo chileno radicado en Baja California, estuvo en la ciudad de México para presentar la segunda cosecha de Ícaro, la 2004.

La primera terminó siendo una de las más cotizadas del año pasado, con un buzz y una publicidad de boca en boca que sin duda sobrepasaron las expectativas de su autor: las botellas volaron de tiendas y restaurantes con sorprendente velocidad.
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Esta segunda tanda lo confirma como uno de los grandes vinos mexicanos, y a Durand como una promesa que ya se cumplió. Se trata de un assemblage de Nebbiolo, Merlot y Petite Sirah que se inclina por las notas elegantes, refinadas: en nariz apuntes de frambuesas y moras maduras, ate de membrillo, balsámicos y roble fino. En boca es redondo, lleno, complejo, con un delicado equilibrio entre acidez, alcohol y fruta, y un largo final de chocolate amargo.

Durand aprovechó la cata en L’Olivier para presentar el “segundo vino” de su bodega, Viñedos y Terruños, el agradable y muy frutal 15 Líneas, además de dos vinos por encargo: Nera para Viña Terra, con notas de fruta negra, orozuz y roble fino, y Otelo, para el chef Jaír Téllez –del restaurante Laja en el valle de Guadalupe–, que, con fruta roja y notas de cuero, parece inclinado hacia el Viejo Mundo.

Actualizado Jueves, 07 de Diciembre de 2006    Escrito por Equipo Catadores